Pulso firme, tensión intramuscular.
Dimetiltriptamina, resurgiendo abyecta de su glándula pineal, ojo, ensueño, fiebre, hipotonia.
Dopamina, maravillosa, recorriendo negra toda sustancia cerebral, toda meninge, todo recodo, enamorada hormona mesoencefálica. Amiga, perdida eternamente. Poesía de blog. Pernicia cruda, semblante adusto y sereno. Morigeranza extrema. Quietud infame. Solemnidad altiva. Ciencia amiga. Ciencia serena. Serotonina.
Amorosas endorfinas. Curioso estrógeno, impulso interno y fortalecido. Poesía. Tiroxina. Palabra perdida. Meningioma. Dificultad al habla. Intracraneal. Encefalina.
Hipotálamo. Casa en el campo, en la playa. En el recuerdo. En ese paraje abandonado de la Verdad.
Donde se extiende a intervalos sugestivos y sonoros el mar sobre la arena, en cadencias personales, demediadas o enteras, faciles de consumir para "un corazón sediento".
¿Cuando terminó de esclavizarnos, oscura, terrible, tal voracidad extrema?
lunes, 25 de enero de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Esto tiene algo que ver con la isla que me ibas a comprar, verdad? la llamaremos hipotálamo por mi abuelo?
ResponderEliminar